jueves, 20 de octubre de 2011

Sexualidad y envejecimiento. Aspectos biológicos


Sexualidad y envejecimiento. Aspectos biológicos

Por:  Altagracia Concepción, MA
Terapeuta Sexual y de parejas.
La sexualidad engloba una serie de condiciones culturales, sociales, anatómicas, fisiológicas, emocionales y afectivas que caracterizan de manera decisiva al ser humano en todas las fases de su desarrollo.  Es todo lo que hacemos, decimos o pensamos.  Es la capacidad de expresar ternura para  enriquecer el espíritu y condiciona muchos aspectos de la conducta afectiva de la persona.
La función sexual no es otra cosa que la integración armónica del sexo (netamente biológico) con la sexualidad (que se manifiesta mediante la actitud psicológica frente al sexo e implica, al mismo tiempo, la expresión de sentimientos).
Sin embargo la sexualidad es un  tema con muchos tabúes y sobre todo si se hace énfasis en las relaciones sexuales.   Cuando se trata de personas adultas mayores o envejecientes el tema se pone cada vez mas oculto y no se quiere hablar de él.
En esta ocasión abordaremos algunos aspectos que están unidos a la sexualidad de los adultos mayores, los cuales hacen que las personas no disfruten a plenitud de su sexualidad.
Existe la creencia muy arraigada de que la sexualidad es exclusiva de las personas jóvenes y hermosas y que los envejecientes, personas con limitaciones físicas y de limitados atractivos no tienen derecho al disfrute de la sexualidad. Veremos que eso no es así a pesar de los cambios que se presentan.
Algunos cambios físicos normales asociados con el envejecimiento pueden iniciarse lentamente entre los 30 y 40 años.  Están claramente ligados a los cambios hormonales que se producen tanto en hombres como en mujeres.  Estos son los cambios biológicos en la sexualidad  que ocurren en el ser humano relativo cuando va envejeciendo.
En la MUJER se presenta  una disminución variable del deseo sexual, enlentecimiento de la fase de excitación sexual, una menor vasocongestión del clítoris y la plataforma orgásmica se hace más lenta de la fase de excitación sexual.  Se observa una atrofia de la mucosa vaginal (más corta, menos elástica y menos lubricada) y  una disminución en la frecuencia y contracciones orgásmicas.

 En el hombre de igual manera se observa una disminución variable del deseo sexual, menor sensibilidad peneana. La erección del hombre es menos firme debido a que los vasos sanguíneos no son tan elásticos como antes y los músculos son menos potentes, lo que disminuye la intensidad de erección, requiere mayor estimulo, menor turgencia del pene erecto, retraso en la eyaculación, se produce menos esperma y menor intensidad de las contracciones orgásmicas.
 Estos cambios aunque significativos, no son suficientes para producir el fin de la actividad sexual de los adultos mayores y de hecho esta sigue hasta edades muy avanzadas.
La actividad sexual regular puede contribuir a demorar o reducir los cambios fisiológicos derivados del envejecimiento.
Las personas adultas mayores  deben cambiar su estilo de vida en las relaciones sexuales acoplando su organismo a estos cambios físicos para que puedan disfrutar de una sexualidad plena igual que lo hicieron cuando eran jóvenes.


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